El Equilibrio del pH: La Base de Nuestra Salud

Para entender cómo funciona nuestro cuerpo, podemos imaginarlo como un ecosistema que necesita condiciones perfectas para florecer. Una de las medidas mas importantes para este equilibrio es el pH.

El Estado de Salud y el pH ideal

El cuerpo humano alcanza su estado óptimo de salud cuando mantiene un nivel de acidez o alcalinidad específico, situando el pH normal en 7.4. En este estado, se considera que existe un equilibrio energético que permite el funcionamiento correcto de todos los sistemas.

Definición de Enfermedad

La enfermedad se define como el resultado de un desequilibrio energético que altera el pH del cuerpo. Esta alteración permite la entrada y desarrollo de diversos patógenos que afectan directamente a los órganos, tejidos y glándulas. Como consecuencia, se genera inflamación y una disfunción en el tejido que ha sido afectado por este desajuste.

Acidosis y la presencia de Virus y Hongos

Cuando el nivel de pH desciende de su rango normal hacia valores como 7.3, 7.2 o 7.1, el cuerpo entra en un estado de acidosis. Este ambiente ácido es el escenario ideal para la proliferación de Virus y Hongos. Algunos ejemplos de afecciones relacionadas con este estado son el VPH, el Covid y el asma bronquial.

Alcalinidad y el desarrollo de Bacterias y Parásitos

Por el contrario, si el pH sube por encima de 7.4 alcanzando niveles de 7.5 a 7.8, se denomina estado alcalino. Esta condición favorece la presencia de Bacterias y Parásitos, los cuales suelen desencadenar enfermedades en el aparato digestivo, así como infecciones respiratorias, urinarias y dermatológicas.

Etiología Emocional

Además de las causas biológicas, el texto destaca que algunas enfermedades tienen una etiología emocional. Esto significa que los traumas psicológicos o eventos traumáticos pueden alterar el equilibrio interno, resultando en el desarrollo de diversas enfermedades emocionales.

Asociaciones Complejas y Cronicidad

El escenario más complejo ocurre cuando se presentan asociaciones de distintos patógenos. La interacción conjunta de bacterias, virus y hongos puede dar lugar a la formación de tumores o cáncer. Estas asociaciones suelen generar una resistencia a los antibióticos, lo que provoca que las infecciones se vuelvan crónicas y recurrentes al no ceder ante los tratamientos convencionales.

Mantener nuestro pH en equilibrio no es solo cuestión de nutrición, sino de cuidar nuestras emociones y limpiar nuestro organismo de invitados no deseados (patógenos). Recuperar el balance de 7.4 es el primer paso para que el cuerpo sane por sí mismo.